logo-nuevo-ductoMehuín Sin Ducto
(o Cómo enfrentar a un monstruo sin morir en el intento)

            ¿Cuánto pasa en veinte años? ¿Cuánto crece un árbol? ¿Cuántas olas golpean en la orilla? ¿Cuántas vidas nacen, crecen y mueren en veinte años? ¿Cuánto ha pasado en tu vida? Veinte años cumplirá la lucha contra la Celulosa Arauco en el territorio de Mehuín. Todo un pequeño pueblo costero ubicado en la provincia de Valdivia se levantó contra el monstruo devorador del conocido multimillonario Anacleto Angelini y compañía, que contempla entre sus actividades la explotación forestal, la producción de madera y la fabricación de pulpa de celulosa.
Llegaron el año 1996 al Lafkenmapu[ En mapuzungun Lafken: mar, Mapu: tierra. ] con la intención fija de depositar los desechos de su planta de producción ubicada en la zona de San José de la Mariquina (desechos que depositaron finalmente en el río Cruces, protagonizando un escándalo ecológico de inmensas proporciones), pero se encontraron con la firme oposición de las comunidades lafkenches y de los demás habitantes de la zona.
En un día de sol y viento, y para conocer directamente el desarrollo de este conflicto, conversamos con Teresa Nahuelpán, integrante de la comunidad Villa Nahuel y férrea enemiga de Celulosa Arauco. Le pedimos, en primer lugar, que hiciera un resumen de la situación como participante directa:
“Partió en 1996, ha contado con el respaldo de todos los gobiernos, de todos los políticos. Son todos cómplices de las empresas, dándoles el voto. Lo vimos el 2010 con la votación en la COREMA[ Comisiones Regionales del Medio Ambiente.]. En un principio, defendíamos todos como habitantes de acá, ya sea pescadores, quienes tenían casas de veraneo, los comerciantes, etc; porque todo gira en torno al mar. Once años estuvimos bien unidas, un solo pensamiento, todos en lo mismo. Celulosa Arauco se encontró con todo el pueblo bien unido, eso impidió que ellos pudieran realizar los estudios que necesitaban. Acá se resguardaba por tierra y por mar. Así pasaron varios años, hasta que lograron llegar a gente que le empezó a poner precio al mar. Ahí se dividió la comunidad, gran parte de los pescadores y buzos se fueron al lado de la empresa para recibir dinero. Las comunidades mapuche de acá somos las que hemos llevado más la defensa, a través de tramitaciones legales. Actualmente estamos exigiendo la Ley lafkenche[ Ley N° 20.249. Creó el Espacio Costero Marino de los Pueblos Originarios ], que se cumpla lo que ahí dice; así como el convenio 169[ Según la información gubernamental, dicho convenio internacional: “…establece el deber para el Estado de Chile de consultar las medidas legislativas y administrativas susceptibles de afectar directamente a los pueblos originarios, estableciendo procedimientos apropiados de consulta a los pueblos interesados, de buena fe y con la finalidad de llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas.” ], que se supone que garantiza el derecho a la cultura y todo lo que nos corresponde pero si no se respeta no sirve de mucho.      Eso ya está firmado varios años, lo mismo que la Ley lafkenche, salieron con un año de diferencia pero hasta el momento no hemos conseguido que se apliquen. Otras leyes sí que las aplican altiro, cuando van en contra del pueblo pero estas que de alguna forma vienen a resguardar la vida, no hemos conseguido que se apliquen.
Sobre las acciones de Celulosa Arauco en el territorio señala: “Celulosa Arauco ha hecho mucho daño, ha dividido muchas familias, ya van cerca de ocho años de división. Hay muchos sentimientos encontrados entre padres e hijos por el tema de recibir dinero. Acá la violencia se financiaba: 2007, 2008, 2009, cualquier persona que se identificaba con la defensa del mar era sumamente peligroso que anduviera caminando, los y las dirigentes todas amenazados de muerte, fue un clima que el dinero lo provocó, detrás de eso había financistas. Por cada acción que se hacía contra quienes defendíamos el mar iban a recibir otro cheque, entonces el daño que ha provocado celulosa Arauco es grande y hasta el día de hoy está marcado porque eso no se va a olvidar, podrán pasar años pero no se va a olvidar. Todo ese daño, todo ese sufrimiento, todas esas lágrimas que cayeron de impotencia y rabia. Pero nunca dudamos en seguir defendiendo. Seguimos aquí, personas de diferentes comunidades que seguimos trabajando, llevando adelante la petición de todo el espacio del mar como ECMPO[ Espacio Costero Marino de los Pueblos Originarios ]. En eso hemos estado trabajando varios años pero hasta el día de hoy no se avanza mucho. Eso es lo que tiene parado el ducto, ellos no pueden avanzar. Pero siempre están poniendo trabas de parte del Estado, hay un montón de solicitudes que hay que ir renovando a cada momento, para que Celulosa Arauco nunca pueda conseguir ese espacio para descargar sus desechos tóxicos”.

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La compañera Teresa, para explicar la situación utiliza tres categorías para clasificar los alcances de la contaminación: Ambiental, Social y Cultural.
Ambiental: “Contaminación del agua, peces, algas y mariscos y todo lo que se nutre del mar. Tenemos el río Lingue que se alimenta del mar, la marea sube y baja y por lo tanto hay muchos terrenos que se inundan y que después se utilizan para hacer cultivos, ahí van a comer pasto los animales. Entonces todo se traspasaría con la contaminación del mar. Lo mismo que las algas, cochayuyo y huiro que bota el mar cuando está bravo y que utilizamos como abono para nuestros cultivos.
Social: Daño y división de la población a través del dinero. Empezaron a entregar dinero a cada persona firmando un contrato y con eso estaban obligadas a hacer lo que ellos quisieran. Acá había sicarios en Mehuín, había gente que andaba con armas, había gente que golpeaba. Hubo muchas personas en el hospital por las agresiones que ellos hacían. Mandaban a su gente a agredir a las personas que estaban realizando guardias en defensa del mar. Eso fue más allá del enfrentamiento entre quienes defendían el mar y quienes estaban con la celulosa. Eso fue directamente a las casas, a las familias. Vimos cómo mamás con hijos se insultaban, se peleaban, se gritaban. Eso es sumamente doloroso, porque nadie quisiera que eso pase en la familia o casa de una, que haya enemigos dentro de una misma casa. Y eso Celulosa Arauco lo hizo.
Cultural: Nos referimos fundamentalmente a nuestra situación como mapuche, tenemos un sistema de vida acorde a la naturaleza. La medicina, por ejemplo, que no sólo está en las hierbas que están en los cerros o en los menokos, a la orilla del estero. También hay algas y plantas que se nutren de agua salada, eso daña el lawen, nuestros remedios y nuestra espiritualidad. No se puede estar tranquila con los espíritus, ni realizar ceremonias si al lado están contaminando y descargando muerte, porque eso como sea vendrá a dañar y provocar enfermedades. El trazado pasa por sitios sagrados, un nguillatuwe, un cementerio antiguo. Por eso, no podemos permitir que por dinero venga una empresa a destruir todo lo que nuestros abuelos nos dejaron, tenemos el compromiso de traspasarlo a las nuevas generaciones, hay que pensar en las generaciones que vendrán”.
Finalmente, nuestra amiga hace un llamado a las personas y comunidades en la cotidianeidad: “Llamamos a que la gente se haga consciente de las amenazas en los territorios propios. Sonaría bonito defender otros territorios, pero como mapuche lo primero es defender el territorio que se habita. Sabemos que hay muchas luchas, las hidroeléctricas, las salmoneras, las forestales… las familias que sufren la escasez de agua por culpa de las forestales. Hay un montón de cosas que han pasado y que son sumamente graves y que a veces quedan entre los mismo que luchamos, porque a veces falta más difusión, más compromiso. Que la gente termine de deforestar sus cerros, los cerros están llenos de frutos nativos, de medicina y de repente por poner eucaliptus la gente no le importa terminar con toda la vida que hay ahí: pájaros, pumas, zorros, ¡de todo! Hay que ser más respetuoso y solidario, hay que compartir la información, difundir compartir y conversar. Que esto sea una conversación en las mesas, en el día a día, con toda la familia. El daño no está sólo entre las grandes empresas, sino también en la gente cotidianamente.
Y desde Mehuín, no solamente a informarse de la defensa del mar, sino también cuidar la playa y la mar, no botar basura. No sacamos nada con defender el mar de Celulosa Arauco si las mismas personas vienen a contaminar las playas. De repente nos organizamos para ir a limpiar las playas y salen pañales, y lo que se te ocurra, y salen sacos de basura… Hay que autoeducarse, son cosas simples que haciéndolas en el día a día hacen la diferencia”
Vuelan los pájaros, pasa un zorro, llega el viento desde la mar. Nos despedimos de Teresa y caminamos hacia la orilla, la bahía se abre al infinito. CELCO amenaza a unos kilómetros, las olas y la ventolera le dan la espalda. Acá no van a llegar.
Por Isabel

Mingako, n2, Verano 2016.

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